Lolly está harta del problema de actitud de su hijastro Nicky. Es un tipo perezoso que no quiere hacer nada con su vida. Y para empeorar las cosas, el niño se metió en su habitación y trató de robarle dinero, pero tuvo que esconderse porque Lolly fue también durante algún tiempo. Pensando que ella está sola, se masturba intensamente hasta que el teléfono de Nicky empieza a sonar debajo de la cama. Es la paja que rompió la espalda del camello, así que ahora Lolly está decidida a enseñar a Nicky una lección: tendrá que ser su juguete sexual o ser enviada a la escuela militar. Asustada, Nicky acepta el acuerdo travieso de su madrastra.