Parece que incluso para el trabajo de patio humilde este esclavo es inútilmente incompetente. Así su cara de esclavo tonto tiene que servir como cojín de asiento para la Señora divina derrià ̈re. Después de esta sentada impresionante, el esclavo perezoso culo es golpeado duramente por Baronessa Rivera con un látigo y una hiedra venenosa. [Nota: Tanto el alemán como el inglés se utilizan como los idiomas hablados]