Adela siempre tenía curiosidad por su amiga Blanche Bradburry, aunque nunca pudo poner el dedo en ella. Finalmente, con un poco de calentamiento, llega a alcanzar su deseo. Al facilitar a su pareja en ella, Adela toca Blanche ahora de una manera mucho más profunda que nunca. Con su muñeca profundamente dentro de su amante, ambos llegan a una nueva conexión sensual que nunca antes habían sentido.