Dani tenía curiosidad por nuestra sala de ordeño, así que la dejamos entrar. Ella terminó en la esclavitud de cuero, atado y encadenado al marco de ordeño con sus largas ubres suaves colgando libremente! Dani no le gustó su primera sesión de ordeño. Le dolió mucho los pezones, aunque el ordeño de cabra no estaba en pleno poder, y no le gustó que el agricultor comprobar su flujo de leche por apretar sus ubres. Tal vez se acostumbrará a ella. Sus ubres naturales largos son perfectos para ordeñar! Un candidato perfecto para añadir al granero.