Don va a los médicos para discutir su pequeño problema abajo, pero se horroriza cuando el tipo habitual que ve está fuera y tiene que ver a una doctora femenina. Ella le asegura que ella es una profesional pero cuando se le cae los pantalones para mostrarle el problema, no puede evitar reírse. Ella encuentra su pequeño pene tan histérico que llama a tres enfermeras más para una segunda opinión. Cuando primero ponen los ojos en su diminuta polla también gritan con shock y risa. Lo miden con una regla y empiezan a humillarlo, llamándolo medio hombre y deformado y riéndose que sus bolas son más grandes que su polla. Luego se turnan para jugar con ella para ver si se hace más grande y cuando el patético macho se excita se pone agita por todas sus manos.