Las dos jóvenes están tratando de entender sus impulsos sexuales experimentando. Primero, empiezan a ver pornografía, pero su padrastro, Nicky y el sargento Miles, los atrapan en el acto y los apagan el wifi. Luego, Violet y Sawyer empiezan a jugar entre sí, lamiéndose los coños unos a otros. Como el sargento Miles y Ricky los interrumpen una vez más, deciden que es hora de tomar el asunto en sus propias manos. Los dos padrastros están de acuerdo en intercambiar y aliviar a sus hijas-pastoras de cualquier frustración sexual que puedan estar experimentando. Al principio, las cosas van como planean y las chicas están encantadas de poder tener un poco de liberación sexual, pero no es suficiente y terminan queriendo llevarlo al siguiente nivel y follar a sus propios padrastros.