Kitty Cat y Madlin no se soportan mutuamente. La rivalidad continua se entristece cada día más con cada día que pasa, hasta que las chicas finalmente deciden lidiar con sus problemas de una manera dura, dentro del ring. Se cargan como dos furias, dientes desprotegidos, garras abiertas, y no paran la pelea hasta que una de ellas gana la mano y el control total.