Bienvenido, juguete de niño. Quiero que te sientes, ponte cómodo y extiendes tus piernas para mí. Empieza a acariciar, lentamente, suavemente. Déjate retroceder de nuevo en los rincones de tu mente como el deseo roedor toma el control. Tu identidad escapa de ti, el mundo exterior desaparece. Vives para estos momentos de felicidad en blanco, bordeando el precipicio del orgasmo, cabalgando el borde para tu amante. Te filtras y gimes. Tus ojos se resplandecen sobre, tus pantalones de mandíbula, me perteneces. Y acaricias, lenta y suavemente, goteando para mí.