En una de sus escenas más juguetonas, dos amigas de toda la vida van tras de sí – una con tats y la actitud de la chica muy mala (Emily Parker), la otra rubia y llena de buenas intenciones (Veronica Ricci). La chica mala primero pone a la chica buena sobre su rodilla (sólo por hablar con su novia) para una mano y una paleta de cuero nalgada. Pero la chica buena se llena de rabia propia para una buena venganza azotando a la chica mala de una vez por todas.