Cuando la enfermera Michelle entró en la habitación vio a su paciente masturbarse y quejarse de que tenía problemas para eyacular. Ella decidió que tenía la receta para ayudarle. Ella bajó su manta y agarró su polla, dándole un bonito tirón y luego se inclinó y se la tomó en la boca, chupando su polla como una buena enfermera. Ella le dio una buena cabeza y luego se subió a la cama con él, le quitó los talones y usó sus pies para arrancarle. No tardó mucho en conseguirle una buena y duramente. Una vez que él estaba palpitando, ella se subió a su falda y se subió encima. Al montarlo, le puso sus enormes tetas en la cara. Se sentía mucho mejor así que se puso de pie y la hizo ponerse a cuatro patas en la cama para que pudiera golpearla por detrás.