Nos encanta burlarse y acosar a nuestros pequeños pies de perra. Nos meneamos, flexionamos y nos burlamos de ti con nuestras hermosas plantas y dedos mientras te sientas en el suelo como el perdedor patético que eres. ¡Nunca! ¡Nunca! ¡Consigue tocar estos pies! Pero sabemos que no necesitas demasiado para bajarte. Sólo mirando nuestros cuerpos y arcos impecables es suficiente para hacer gotear con pre