Jennifer White quiere un bebé, y si su marido no se lo da, entonces su hijastro Diego Pérez tendrá que hacerlo. Ella acorrala a Diego en el cuarto de lavandería para ayudarle con su ropa interior, lo que le da la oportunidad de oler la ropa interior llena de esperma de Diego. Más tarde, vestido con un traje que me grita, Jennifer va a la habitación de Diego y olfatea sus boxeadores delante de él. Cuando Diego expresa su sorpresa, Jennifer se pone dura. Ella sugiere que en lugar de meterse en sus boxeadores, él solo le llene el coño. Ella ya está bien y mojada para él, después de todo. Diego toma un poco de convencer a su hijastro, pero Jennifer está dispuesta a hacerle venir a su punto de vista. Al hacer estallar a esos grandes bobos para que Diego admire, Jennifer se arrodilla para que Diego pueda usar su boca para convencerla de que su follando es la mejor idea que le da a Jennifer.