Llamas parpadean, cortinas se remueven, con una suave brisa filtrando a través de las viejas ventanas de la banda victoriana. Un aplauso de truenos reverbera, una noche húmeda pidiendo un toque de aire fresco. Sin embargo, no un susurro o un golpe a los que brillan cuerpo brillante, dispersando esas cuentas de sudor hormigueo entre unos muslos. Una mansión con carácter, edad y encanto. Pisos de roble crujidos, alfombras gruesas, madera pulida. Techos altos con grandes accesorios y accesorios, impresionantes lugares de fuego, y..... mi habitación privada escondida puesta debajo, con paredes de ladrillo de cinta escarlata, candelabras, e iluminación subyugada. Un ambiente más atmosférico para mi caballero para sumergir su cuerpo y alma en las delicias de mi erotismo. Capitándola todos sus sentidos, mientras lo lleva en un viaje decadente de intensa sensual, estimulación. Mi voz inglesa por excelencia, proporciona una hipnosis más inquietante!