Riouko Murakami vive en un apartamento en Tokio y debe colgar su ropa en el balcón para secar. Parece que algunas de sus delicadas bragas han sido sopladas por el viento al balcón de los vecinos. Hoy, el vecino ha llegado para devolverlas. Esto es un poco vergonzoso para Ryouko, tener sus bragas en las manos del vecino para ver. Ella toma las bragas de él y lo invita a entrar. Parece que este pequeño acto íntimo entre ellos lo ha encendido, habiendo visto sus bragas y sabiendo cómo deben caber en su culo muy voluptuoso...