Un hombre debe ser directo y confiado, es la filosofía Casca Akashovas. Nunca engreído y grosero. El contacto visual, el respeto y la sonrisa son muy importantes. Un hombre debe ser siempre genuino en sus cumplidos. Lo que me satisface es alguien que me escucha a mí y a mi cuerpo. Alguien que presta atención.