Macy está más que asqueada cuando encuentra a su pequeño hermano pequeño haciendo una paja jugando con sus sandalias, diciendo ¡Dios mío qué carajo! y llamándolo pervertido, diciéndole que si mamá y papá se enteraran de que estaría en un gran problema. Pero Macy tiene un gran corazón y decide ayudar a su pequeño hermano sólo esta vez