Lady Cheyenne se sienta sobre su esclava y le golpea la cara con los pies descalzos. Ella se para en su cara, moliendo su hermoso tamaño siete pies en su cara. Ella empuja uno de sus pies en la boca del esclavo y lo fuerza a garganta profunda. Luego ella se sumerge en el segundo pie, empujándolos hasta donde van. Cheyenne se divierte con cómo profundamente puede meter sus pies en la boca del esclavo. Luego va tras sus bolas, de pie sobre ellas con todo su peso corporal. Ella muele y aplasta las bolas del esclavo debajo de sus pies. Luego aplasta las bolas del esclavo con un pie mientras cava los dedos de sus pies en sus bolas indefensas. Cheyenne se ríe de que ella debe simplemente hacer estallar las bolas del esclavo. ¿Para qué las necesita? Mientras cava sus dedos en profundidad sabe que le tomaría un poco más de presión para hacer estallar ambas bolas.