Lady Cheyenne le ha dado permiso a su puta para masturbarse a los pies. La esclava admite a regañadientes que se la ha masturbado 5 veces el día anterior. Cheyenne espera que las bolas de la puta no estén muy llenas. Ella sabe que su vergonzosa admisión es cierta. Cheyenne lo agarra por su polla inútil y le patea la pelota con sus pies descalzos. Luego ella se lanza sobre la puta. Agarrándose las bolas firmemente en la mano, ella se pone con crueles puñetazos en sus pelotas patéticas.