¿Alguna vez te despiertas sin saber cómo llegaste allí? ¿Encontrarte rodeado de detritus? ¿Artículos desechados y pensamientos descartados? Por supuesto que no. Pero, joder, vale la pena si te abriste un solo ojo y te enfrentaste con el culo redondo de Abella Danger a centímetros de distancia. Las mejillas suaves de Gia Milana dentro de los brazos. Aún más si en tu apresurada lucha para corregirte y conseguir que te orientaras con el mundo, exigieron un poco más después de la fiesta. Y no es exactamente fácil dar vuelta a estas dos mujeres... Ah, bueno. Cuando en Miami...