Hoy voy a castigar a mi esclavo haciéndolo chupar mi enorme polla! De pie con mi correa en la cara, lo meto en su boca y lo hago tomarlo bien y profundo hasta que se agarre. Lo arranco por su garganta, haciendo que se atragante en ella mientras mis caderas se empujan hacia adelante y hacia atrás. ¡Levántate de repente! De repente exijo, luego lo doy vuelta y lo agacho rápidamente sobre mi sofá. Le hago estirar las mejillas y lubricar su apretado ano con mi mano enguantada, tejiendo un dedo dentro de él y luego otro. ¡Esclavo sucio, mereces ser follado por mí! Gruño mientras deslizo mi enorme polla dentro de él. Le golpeo fuerte y rápido, abofeteando su culo mientras me da gracias entre sus gemidos de dolor mezclado con humillación. Le doy cada pulgada de mi gran polla, y luego le hago caer a sus rodillas para besarme los tacones.