Cuando la última vez que conocimos a Hailey Young tenía problemas para controlar su pánico y la policía apenas había empezado a trabajarla. Mientras la escena aumenta en intensidad, va a tener que encontrar alguna manera de mantener sus gritos bajo control. Ella llora cuando se corre y chilla cuando él golpea, pero él tiene un remedio para todo ese ruido. Los avestruces entierran sus cabezas en la arena cuando se asustan y pero para Hailey, ser ciega a lo que viene sólo hace que el tormento sea mucho peor. Para la policía, sin embargo, sus gritos apagados son mucho más dulces.