El coño de Daisy está magullado y temblando, y si no estuviera amordazada Daisy estaría rogando que se le dejara ir. Pero con esa mordaza en la boca todo lo que puede hacer es babear, babear hasta que se le caiga por el estómago y se le entre en la raja, lo que no hace nada para ayudar al dolor de su largo viaje.