Suzanne, pobre turista estadounidense, se encuentra en un pequeño lío: está atada y en las tiernas misericordias del interrogador alemán Evan SStone. En su búsqueda de respuestas, Evan no está en contra de la buena tortura pasada de moda para encontrar los microchips que está buscando. Comienza por meter su Dodel entre sus pies y mucho para su sorpresa ella comienza a disfrutarlo! Si ella quiere su libertad, sin embargo, ella va a tener que trabajar más duro para ello! La Convención de Ginebra es seguramente violada cuando Evan comienza a apuñalar su dulce coño una y otra vez con su largo Schwanz; la técnica parece ser particularmente eficaz, ya que se saca mucho de ella en términos de chorros. Luego, pone el Fraulein al revés para darle la longitud completa de su Pimmel! Evan termina finalmente el interrogatorio asperándole a todo el hermoso tamaño de Suzanne 7.5 pies.